Me invitaron a la presentación VIP de la presentación del libro Habitación 320 por parte del Grupo Bojador y tenía muchas ganas de ir. He seguido su trayectoria durante años con una mezcla de envidia sana y admiración. Creo que son muy fieles a su nombre (proviene del cabo Bojador). Imagino todos los obstáculos que habrán sorteado para seguir unidos, para respetar sus diferentes estilos literarios y a la vez ayudarse a crecer como escritores.

Para quienes no conocen mucho del cabo Bojador, dejo aquí un fragmento de un poema de Fernando Pessoa

“¿Valió la pena? Todo vale la pena
Si el alma no es pequeña.
para pasar el cabo Bojador
hay que pasar más allá del dolor.
Dios dio el peligro y el abismo al mar
pero en él hizo el cielo reflejar”
Fernando Pessoa fragmento de Mar portugués
Mensaje. Editorial Hiperion

Acudo a la presentación y entro en la Habitación 320. Una que cambia de formas, geografía, tiempo y espacio según la pluma que la describe. Y sus plumas son tan diferentes que en sus propias palabras “serían reconocibles en una cata ciega. Si se obtuviera solo un fragmento anónimo de cada una de ellas” Ya tengo ganas de leer. Yo también quiero jugar este juego. Os cuento el resultado al final.

A lo largo de la presentación del libro afirman entre risas “lo bueno de comprar un libro de relatos de cinco autores es que seguro alguno te gustará” también tengo ganas de averiguarlo.

Me lancé de lleno a la lectura ese mismo día, con las burbujas del cava aún reventando en mi cabeza, solo que como soy un poco rebelde, me salté el orden propuesto por los autores y comencé con el relato de Ángel Elgue: Tres. Un relato sobre un muchacho al que “le faltaban algunos caramelos en el tarro”, el cual, sin proponérselo, termina haciendo realidad la fantasía sexual de muchos chicos (y no tan chicos), Los personajes bien dibujados, los detalles muy actuales, una gran escena en un restaurante de comida con temas de películas y la idea de los agujeros negros gravitando a lo largo del texto; todos los elementos bien articulados para un final explosivo en un relato de puro amor. Porque “…si eso no era amor, que iba a ser sino”.

De este relato con un punto de ciencia en su historia me desplazo a otro que tiene una científica entre sus protagonistas. Jordi Isern, en su relato La, propone una pequeña matrioska, una historia dentro de otra historia, dentro de una última y qué bien fluyen todas. Nos desplaza al Chicago de los años veinte y me veo dentro de ese bar, veo a otra de las protagonistas, Sophie, colgando abrigos y veo a su galán, ese pelirrojo que imagino con las espaldas anchas y el mentón cuadrado; siempre bien plantado a la salida del bar para recoger a su chica. Casi no me di cuenta de que se terminaba, casi los eché de menos.

Habría sentido nostalgia de no ser por la narradora de mi siguiente lectura, una que se enamoró de su ex por el guión entre sus apellidos. No es que fuera superficial, es que “apellidarse Castillo-Stuartson tiene su qué”. El relato de Marimén Ayuso nos mete de lleno en la fiesta de la literatura. La celebración de la lectura de los mil libros de Sariq, el coprotagonista de su historia. Durante la presentación la autora comenta que ella llevaba un registro de los libros que iba leyendo y quería hacer una fiesta cuando llegara al número mil. Al final el convite apareció en forma de relato y ella ha sentido envidia de no poder acudir de forma presencial (y yo también Marimén, yo también). Me hizo pensar si yo misma he alcanzado la mágica cifra del protagonista ¿estaré cerca? Tengo deberes para después de esta reseña. Habitación es un relato divertido que muestra mucho oficio llevado de la mano de una voz cargada de personalidad.

Después de imaginarme bebiendo el mejunje frutal que daban en la fiesta del relato de Marimén, me fui derechita al psicólogo de la mano de María Eugenia Oliver. El desafío: un relato construido solo en forma de diálogo. Cero es un reto muy difícil del cual sale airosa. Lo que más me gusta de los diálogos es que mantienen al lector atento y lo hacen trabajar para construir la historia completa a partir de los fragmentos que muestran los diálogos. En este caso la paciente narra lo que ocurre en unos sueños recurrentes, donde asoma una herida. Una crisis de la cual salió empoderada.

Quien bien podría haber acudido a las sesiones con la psicóloga es la protagonista del último relato que leí: Dos. Ella guarda un secreto y tiene una voz que me recordó a Cumbres Borrascosas, no por lo romántico sino porque es una protagonista un tanto antipática. Todo un logro de la autora Ana Moya. Es más fácil hacer personajes entrañables que uno un tanto antipático y creíble, humano. Este relato lo interpreté como una reinvención de la historia de la caperucita roja, donde bien podríamos preguntarnos ¿quién es el lobo? No quiero avanzar más para que estas líneas sirvan como una invitación a la lectura.

El libro ha sido ilustrado por Micha Marco Bandtsen artista que  también ilustró su libro anterior y quien parece ya formar parte de la familia del grupo Bojador. Además, para este libro cuentan con una prologuista de lujo: Elia Barceló considerada una de las tres voces femeninas más importantes dentro de la ciencia ficción en Iberoamérica  y con un autor invitado no menos potente David Roas, quien aparece con dos relatos cortos para cerrar con broche de oro un libro muy ameno y variado.

Al final creo que yo también podría participar en el juego de la caja negra y también reconocería las voces de cada uno de los autores. Definitivamente, si compras este libro de cinco autores diferentes te gustará más de un relato.

https://www.editorialnazari.com/libro/la-habitacion-320/

Grupo Bujador y la servidora.
(Me colé en la foto del grupo ;))
Verónica Avilés Calderón