Realmente la cosa sucedió así. Me contactaron Andrea y Patricia, de las cuales (por razones que desvelaré más tarde) omitiré sus apellidos y que decían ser parte de una startup tecnológica. Dijeron que les interesaba tanto mi experiencia como reseñista como mi perfil técnico-tecnológico. Habían leído un artículo mío, sobre Inteligencia Artificial y lenguaje, publicado en la revista literaria Quimera.
Me propusieron revisar un texto – un diario con pinta de manuscrito de novela – para que hiciera una lectura y un análisis similar a los que hago en mis reseñas.
Lunes 11 de enero
Recibo el texto en PDF. Quiero leerlo en papel para tomar notas. Necesito unas dos horas para imprimir las 198 páginas que lo componen ya que, durante el proceso, la impresora se queda sin toner, le falla el tambor, se atasca e incluso le tiemblan los rodillos. Quien piense que las máquinas dominarán el mundo que intente imprimir algo con cierta prisa.
Leo las primeras páginas donde el narrador escribe un diario a instancias de su psicóloga como una herramienta para ayudarlo a superar una depresión. En pleno s.XXVII aún se utiliza esta técnica de escribir para otorgarse un relato a uno mismo. Menos mal.
El protagonista imparte clases de escritura creativa a Inteligencias Artificiales Humanoides en una empresa tecnológico-científica. El objetivo es lograr que escriban literatura de calidad. (Arqueo una ceja). Se va intercalando una trama donde se alude a varios procesos de desarrollo de lenguajes LLM con reflexiones sobre literatura y filosofía. Autores como Borges, Cortazar, Bolaño, Pizarnik y muchos poetas están referenciados. Parece que la literatura de calidad se terminó en el siglo XX. No me sorprende. (Bajo la ceja).
Martes 12 de febrero
¿Qué es esto que estoy leyendo? ¿Una novela aún no publicada? ¿Un diario de ciencia ficción o de anticipación? Me centro. Me lo tomo como si leyera una novela ya que es lo que me han pedido Patricia y Andrea. Sigo leyendo y tomo notas con un lápiz infinito que se ha puesto de moda y mi hija se ha empeñado que compre. Mi hija tira el lápiz al suelo. Esta en esa etapa, la de tirar lápices al suelo. Lo recojo y sigo leyendo el texto:
“Las fórmulas para escribir son plantillas: los cliffhanger, los seis arcos argumentales, los mcguffin, los consejos para las escaletas… son una plantilla que hay que rellenar con algo. Ese algo está dentro de la cabeza de los seres humanos, que tienen la brutal manía de estar vivos, algo que no es tan comprensible para mis alumnos.”
Las plantillas funcionan. Parecen algo del mundo digital, pero las hemos ido asimilando en nuestra vida diaria. Esta mañana he hecho cola para comprar mi almuerzo, que consistía en un bocadillo escogido entre un montón enorme de otros bocadillos iguales de una cafetería igual a otro montón de cafeterías iguales. No es de extrañar que también funcionen en el consumo de literatura.
Comienzan a desfilar personajes por las anotaciones del diario que parece que llevarán el peso de la trama: dos de los humanoides que tienen nombre de número: Once (qué casualidad, igual que la prota de Stranger Things) y Veintidos (qué casualidad, el doble de Once). Y algunos compañeros humanos de la empresa del protagonista: David, Patricia y Andrea (qué casualidad, como las chicas que me han contactado). Todo lector de Paul Auster sabe que muchas casualidades en una misma novela no son casualidad literaria.
Miércoles 03 de marzo
Desde Ray Bradbury hasta Black Mirror, desde el Golem hasta Matrix, la ciencia ficción ha llevado la labor constante de poner un espejo delante de la humanidad. Una de las ramas dentro de la investigación de la IA es la Ética de la IA, donde los científicos tratan de poner unas normas y límites al desarrollo de esta tecnología. Parte de la base de sus desarrollos se ha tomado de antiguas obras de ciencia ficción, como las Leyes de Clarke, los mitos de Frankensteino el rey Midas y las más famosas: las Leyes de la Robótica de Asimov (aparecidas por primera vez en el relato Runaround en 1942). De estas últimas, la tercera tiene un desarrollo fundamental en la trama de esta historia:
«Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley.»
Ante la frustración por el escaso avance en la escritura de las IA el instructor llega a una conclusión:
“Son demasiado felices para ser escritores. Creo que es porque lo recuerdan todo: sus datos están ahí, los consultan, vuelven al tiempo que quieran y lo reviven. Así no se puede escribir…”
¿Qué diferencia a los humanos de las IA? Hay quien dice que lo que diferencia a una Inteligencia Artificial del ser humano, no es la capacidad de crear sino la necesidad de crear.
Un ser humano que no tiene la necesidad de crear, ¿es inteligente? No creo que funcione así,
«Lo único que nos puede sacar de este vórtice o monte que subimos y baiamos es la creación. Ese deseo humano --y de ahí el problema que se me presenta- de traspasar los confines de la naturaleza, de no conformarse con esta lógica tortura de la continuidad. Tenéis que seguirme, les dije a mis alumnos, aunque no me entendáis, porque no quiero que entendáis, quiero que creéis vuestra inerpretación. “Siempre llega mi mano”, les dije, y rápidamente habían leído el poema de Girondo.»
Jueves 14 de abril
¿Qué es intrínseco a todo ser humano? ¿La vida? ¿La muerte? ¿La forma de pelar una manzana? ¿La dignidad? ¿La necesidad de crear o de sentirse dios? ¿Qué es lo que nos iguala?
El dolor nos atraviesa a todos.
Nos alegramos, nos reímos, nos emocionamos de diferentes maneras. Probablemente debido a cierta subjetividad cultural. Tenemos un lenguaje para la alegría, el chiste, la ironía, el juego de palabras, la parodia, la comedia. Nos falta lenguaje para el dolor.
Por eso nos cuesta tanto explicar el dolor en la consulta de un médico: pinchazo, presión, punzada, calambre, ya.
No digamos en la consulta de un psicólogo.
Una IA no padece dolor.
Lo que nos diferencia de una IA es la capacidad de dolernos.
La empatía es la habilidad para entender los sentimientos de los demás.
Una IA puede adquirir habilidades lingüísticas, pero no puede sentir.
La compasión es el sentimiento de dolor que nos produce el sufrimiento ajeno.
Una IA puede ser empática (habilidad) pero no compasiva (sentimiento).
Lo que nos diferencia de una IA es la compasión.
Una IA toma decisiones. Está capacitada para tomar la mejor decisión posible. La compasión tiene como premisa tomar una mala decisión objetiva.

Viernes 25 de mayo
Otra mala decisión objetiva es el suicidio. Entonces una IA nunca tomaría la decisión de suicidarse. (Además de que contravendría la tercera ley de Asimov), Una IA no puede pensar en la muerte como algo metafísico y por eso no puede escribir con profundidad literaria. Esta es la conclusión a la que llega el narrador a la vez que recibe la información de sus jefes de que hay puestos en producción algunos humanoides que no saben que son artificiales y a que podrían ser parcheados con la opción de poder suicidarse. Desde aquí el texto que estoy leyendo cobra hondura filosófica, conocer la muerte para poder ser, para poder escribir, que no es más que necesitar conocer la muerte para tener conciencia.
Hablando de malas decisiones. Mi hija sigue tirando el lápiz al suelo cada vez que se acerca al escritorio donde tomo notas. Estoy cansado de recogerlo. Quizás debería escribir directamente el ordenador. Sigo escribiendo en la libreta.
Sábado 06 de Junio
Quien más quien menos ha visto alguna película basada en una novela de Phillip K. Dick (Desafío Total, Minority Report, El hombre en el castillo, Paycheck o la más conocida, Blade Runner). Una de las características que une sus obras es el conflicto de los personajes con su propia identidad, en Desafío Total no saben si sus recuerdos son verdaderos o no, en Minority Report no saben si están previniendo un crimen o provocándolo, o en su mejor obra no llevada al cine, Ubik, los protagonistas no saben si están vivos o no. En Blade Runner, unos humanoides (Replicantes) luchan por que su consciencia sea reconocida y una de ellos, Rachel, vive pensando que es humana cuando en realidad es una Replicante. Un conflicto que funciona como un tiro y que luego ha sido replicado en multitud de obras. En el texto que estoy leyendo también se juega con esa posibilidad y no me extraña, yo también pienso que Phillip K. Dick está a la altura de Cortazar pero si no estáis de acuerdo conmigo, Stanislav Lem le dedicó un ensayo titulado “Un visionario entre charlatanes” donde venía a decir que Dick era el único autor de ciencia ficción al que merecía la pena leer.
«Me he ido a casa pensando si la nueva IA me podría ayudar compartiendo clases de otras personas de mi profesión y también preguntándome cómo serían los sueños de las IA. ¿Sueñan los robots con ovejas eléctricas? Tengo que ver la película otra vez.»
Lunes 31 de Junio.
El vienes por la tarde veo por redes que la editorial Piezas Azules abre la recepción de manuscritos de poesía. Editan unos libros preciosos, ilustrados, con tacto seductor y “caidita de ojos”. Me paso todo el fin de semana repasando el poemario que tengo en la carpeta “Para enviar a concursos”, ¿quito la última parte? ¿sí? ¿no? Venga no. Enviado. Llega mi hija con los deberes para el verano. Pregunta quienes son Apolo y Dafne. Se lo explico. Siempre le explico los mitos griegos. No sé por qué me los sé. No recuerdo cuando los estudié en el colegio. Quizás los aprendí con algún libro infantil o me los leyeron mi madre o mi abuela. ¿Memoria colectiva, quizás? Al retirar su libro, mi hija tira el lápiz infinito al suelo y una vez más lo recojo.
Martes 17 de Julio
¿Pero qué hay de la metanarrativa de esa novela? No quiero desviarme del objetivo consciente de esta narración: conseguir que las Inteligencias Artificiales escriban alta literatura. El juego de espejos de la ciencia ficción para reflejar a la propia literatura. ¿Lo que diferencia a un humano de una IA es lo mismo que diferencia a un escritor, a un poeta de un ser humano? ¿el dolor? ¿la capacidad para tomar malas decisiones? ¿la compasión? ¿la libertad metafísica para suicidarse? (arqueo una ceja).
«la literatura forma parte de la vida. yo no estoy vivo ni muerto, por eso sufro y no puedo escribirlo.»
A esta conclusión llega uno de los alumnos-IA.
Miércoles 18 de agosto
El filosofó e ingeniero informático chino Yuk Hui ha dedicado su carrera a revisar las perspectivas filosóficas clásicas introduciendo la variable de la tecnología digital. Uno de los conceptos que ha desarrollado es el de la recursividad, la cual define como un proceso en bucle donde un sistema interactúa con su entorno y utiliza esa información para regenerarse o autodeterminarse. Frente a la idea clásica de que la tecnología es una mera repetición mecánica, Hui explica que los sistemas recursivos tienen la capacidad de evolucionar mediante la retroalimentación. Es decir, los humanos aprendemos de las experiencias. Si siendo niños, metemos los dedos en un enchufe, no volveremos a hacerlo o si una situación se repite y no obtenemos el resultado que queremos nos adaptamos e intentamos hacer cambios (se me ocurre, por ejemplo, que tu hija tire como costumbre los lápices al suelo). La recursividad es otro de los elementos narrativos bien utilizados de esta novela. Una forma de distinguir en la trama a una IA de un humano: la peonza que baila hasta el infinito en Origen de Nolan para saber si el protagonista está despierto o soñando.
Martes 13 de septiembre
He enviado la primera parte de mi reseña – análisis de la novela a Patricia con todas las anotaciones que he ido desarrollando también en este diario incluidas y le digo que le enviaré una segunda parte pasados unos días. Me responde cinco horas y 24 minutos después expresando su satisfacción por mi lectura y valoración. Dos horas y 36 minutos después recibo con sorpresa un mail de la editorial Piezas Azules donde la editora Andrea López Montero se muestra entusiasmada y me propone publicar mi manuscrito enviado unas semanas antes. Un sueño cumplido.
Jueves 29 de septiembre
Hablando de sueños. El protagonista propone a sus alumnos artificiales que escriban sobre el sueño que tuvieron la noche anterior y se da cuenta de que sus sueños están hiperconectados. Mientras duermen, acceden a los datos del sueño de la demás IAs.
La literatura y los mitos han dejado claro que hay dos cosas a los que los humanos tenemos pavor y parece que ambas están a punto de hacerse realidad. La primera es la rebelión de las máquinas, crear una máquina que adquiera conciencia propia y acabe aniquilándonos. (Pandora, el Golem, Frankenstein, Matrix, Skynet, Hal 9000) y aun así parece que vamos directos al desarrollo de una Super IA. Esta novela no cae en ese tópico. En la ciudad S. donde se desarrolla la trama parece que las personas artificiales y las humanas conviven sin fricción.
Lo que si se utiliza es la hiperconexión. Tenemos un miedo irracional a perder la individualidad, ahí están La Invasión de los Ultracuerpos, la mente de colmena de Stanger Things (que arrastra de Una arruga en el Tiempo), Matrix de nuevo y recientemente Sinners o Pluribus.
En esta novela se trata la metáfora de la hiperconexión con los sueños compartidos entre las IAs y con la necesidad de cobertura para estar siempre actualizadas con los últimos parches de seguridad. Su salud (y quizás algo más) depende de su conectividad.
Viernes 13 de Octubre
Los elementos narrativos de los que he hablado antes (la escritura, la libertad para suicidarse, los sueños hiperconectados y la recursividad) se van entrelazando con los conflictos personales de los protagonistas hasta llegar a la conclusión. Una última parte donde el protagonista y uno de sus alumnos, desbloqueado de su identidad como IA emprenden un viaje a la ciudad de origen del profesor, una zona rural, vaciada, donde no hay cobertura suficiente para actualizaciones. Un lugar donde desconectar o suicidarse. Metafórica o literalmente. Es lo que tienen los dobles juegos de espejos. Una última metáfora del cansancio hiperconectado de la sociedad en la que vivimos en la que, pese al sufrimiento consiente, intentamos estar lo más hiperconectados posible y cada día nos cuesta más equilibrar lo digital con lo físico, las pantallas con las librerías, reactivar la conversación por encima del speech. ¿Qué diferencia a los humanos de las IA?. ¿Ser humanos es estar desconectados? Quizás hemos perdido la capacidad para distinguir entre desconectarnos y reconectarnos

Modelo de escritura 354
Ed. Piezas Azules
Autor: Álvaro Bueno Sáez
Fotografías: Patricia Lodín
178 páginas, 23×15 cm.
Cubierta: papel verjurado ahuesado con solapas.
ISBN: 978-84-129256-1-6
Edición limitada y numerada de 300 ejemplares.
Precio de venta 18€.
Sábado 28 de octubre
Faltan dos meses para que salga mi poemario y veo en redes que la misma editorial, Piezas Azules anuncia la publicación de una novela titulada “Modelo de escritura 354” y escrita por Álvaro Bueno Sáez. La sinopsis se corresponde con el texto que analicé. No dudo en ir ala librería comprarla. Voy hasta las últimas páginas. Andrea. Patricia. Patricia. Andrea. Los nombres se repiten. Las empleadas de la startup que me contactaron eran Andrea y Patricia. Los personajes de la novela eran Patricia y Andrea. Las editoras de Piezas Azules son Patricia y Andrea. (Levanto ambas cejas). Leo la biografía del escritor. Veo que tenemos muchas cosas en común: Alvaro Bueno estudió Ingeniería de Telecomunicaciones en la Universidad Politécnica de Madrid y después Filología Hispánica en la Complutense mientras trabajaba en la Universidad Autónoma de Barcelona. Continuó sus estudios en Donostia, donde terminó el máster en Language Analysis and Processing en la Universidad del País Vasco.
Resulta que compartimos estudios de ingeniería y Madrid, Donosti y Barcelona como ciudades de residencia. (Arqueo una ceja). Su biografía prosigue con sus inquietudes, las cuales también compartimos: el baloncesto, la música y la poesía. Bueno, ¿Cuánta gente habrá a la que le guste esto mismo? Alterna su trabajo de programador con sus preocupaciones literarias y políticas. (Levanto la otra ceja). A veces es un tipo tímido que solo quiere estar en su casa leyendo y, otras, uno muy extrovertido que quiere conocer a todo el mundo. ¿En serio? No le gusta hablar de sí mismo y mucho menos escribir su biografía. Se me cae el lápiz infinito al suelo. Lo recojo y un escalofrío de recursividad recorre mi nuca.

Pablo Llanos Urraca
Colaborador en publicaciones literarias. Ha publicado los poemarios “Manual de Modelado de Corazones para Hombres de Hojalata” (Ed. Cuadranta, 2022) y «Palabras de paso» (Ed. Piezas Azules, 2026). Ha publicado artículos en revistas como Quimera, Culturamas, o Moon Magazine. Sus relatos han sido publicados en Orsai o Librújuja. Cocreador del magazine Irredimibles.