La escritora Emma Prieto nos cuenta cada mes qué libros le han parecido sugerentes

Bajo la red

Iris Murdoch

Impedimenta, 2018

Bajo la red, el primer libro de Iris Murdoch, es una novela poliédrica, con varias capas superpuestas, que podría confundirse con una novela de aventuras pero que constituye en realidad una profunda reflexión -en la que no falta un humor afilado- obre los riesgos a los que se ve sometida cualquier vida, el dolor y el proceso de escritura. Y también sobre la imposibilidad: la del lenguaje para la comunicación (de ahí la red a la que alude el título, la trampa del lenguaje en la que vivimos apresados), la del amor (ninguno de los que narra aquí Murdoch es correspondido) y la del ser humano para controlar su destino.

La acción comienza cuando Jake Donaghue, su protagonista, escritor y traductor, regresa a Londres después de un viaje a Francia y se entera de que su vida ha cambiado pues su novia le pide que se vaya de casa. Desde este momento comienzan sus peripecias para sobrevivir  en las que deberá enfrentarse -y tratar de enmendar- los errores del pasado.

Disonantes

Sara Coca

Platero editorial, 2025

Sara Coca reúne en Disonantes 150 microrrelatos divididos en tres secciones –Cacofónicos, Familias asonantes, Eufónicos– que sumergen al lector en una atmósfera onírica en la que la realidad más cotidiana comienza a desafinar y se vuelve de pronto extraña. Coca nos descoloca al ofrecernos relámpagos, instantes de vidas que no encajan- reivindicando así la riqueza que existe en la diferencia- moviéndose en espacios que nos eran conocidos hasta ese momento (especial atención a los desgarros de la vida familiar) y que, de manera repentina, dejan de serlo para volverse misteriosos. La autora, figura referente del microrrelato, destaca por su habilidad en el manejo de los silencios –que toman muchas veces el protagonismo de sus relatos- la musicalidad y un ritmo que la emparentan con la poesía.

El accidente

Blanca Lacasa

Libros del Asteroide, 2025

En El accidente 74 páginas le bastan a su autora, Blanca Lacasa, para narrar con mucha frescura y originalidad las dinámicas que hacen de un enamoramiento súbito un experimento vital asombroso. El argumento parece conocido: la irrefrenable atracción que surge entre un hombre y una mujer: una posible relación sería complicada pues ambos tienen pareja y la de él es además   un hombre lo que para la protagonista significa una zona segura. A pesar de todo, el accidente ocurre, y la imaginación de la ella, espoleada por el refuerzo intermitente de él, teje una especie de red de la que se siente presa y que nos va contando con frescura y gran agilidad narrativa.

La novela se mueve- y ese es su gran mérito- en el terreno de lo que no ocurre que,, a veces es más relevante que lo que ocurre de verdad.

Dónde puedo dejarlo

Alejandro Costamagna

Anagrama, 2026

En el Santiago de Chile de finales de los ochenta, a caballo entre la dictadura y la democracia, Mara y Manu son dos amigas que comparten con intensidad sus primeros años de juventud mientras buscan qué hacer con sus vidas. De pronto, Mara pasa a la clandestinidad y su desaparición repentina hará que Manu deba enfrentarse al silencio y el vacío

 La textura del relato- fragmentado en ocasiones, sutil en casi todas, con imágenes poéticas y hasta un diccionario personal –  se yergue como el verdadero protagonista de esta novela. Con una prosa austera, contenida, que puede dar la falsa impresión de frialdad, Alejandra Costamagna construye en esta novela una emocionante arquitectura de la ausencia en la que nunca llega a responder la pregunta – Dónde puedo dejarlo– del título. Quedará danzando en la mente del lector que será quien deba encontrar la respuesta (si es que la tiene).

El santo horror

Leonardo de León

Eolas ediciones, 2026

En El Santo horror su autor, Leonardo de León, pone a dialogar con osadía, inteligencia y sentido lúdico también, el haiku con el soneto (dos miradas, Oriente y Occidente).  Hay en todo el poemario una tensión entre dos fuerzas opuestas (tradición y ruptura) anunciada ya desde el título. Con clara influencia de la filosofía hegeliana y ahí está el epígrafe introductorio para confirmarlo – Lo que es algo (…)es ya una mediación, y es precisamente ésta la que inspira un santo horror -, el poeta se mueve entre la mediación (el temor que uno puede sentir al comprobar que la realidad que conocemos es un producto del lenguaje: todos vivimos apresados bajo la red como en el libro de Murdoch): ¿El nombre nace mudo?¿Cada boca / siembra agritos el bosque que sofoca? y la búsqueda apasionada y jubilosa, juguetona incluso, pero   apegada  a un constante oxímoron: Este es mi oficio/contarle todo a nadie/ cuando no estoy y también.: Tengo el remedio/olvidarme de mí/ hasta ser yo.

Emma Prieto

Ha publicado los libros de cuentos Extravíos (2017), Escamas en la piel (2018), Mecánica Terrestre (2022) y Días de cactus y luces (2024) además de los poemarios Radiografía de ausencias (2020), Respirar Escarcha (2023) Aparece citada en el libro de Eloy Tizón Herido leve en el capítulo que el escritor dedica a la metamorfosis del cuento.

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