Ale Oseguera nació en Guadalajara, México, y vive en Barcelona desde 2006. Licenciada en Ciencias de la Comunicación posee dos másteres en Construcción y Representación de Identidades Culturales (CRIC) y en Cultura Histórica y Comunicación, ambos en la Universitat de Barcelona.

Es autora de las novelas Dugongo (2026) y Realidad en mono (2020) y de los poemarios Tormenta de Tierra (2016), Un hotel de cinco estrellas sobre un cementerio (XII premio de poesía La Nunca, 2019) y Mi rostro es un mapa de mi cuerpo (2023). 

Siempre entre varios lugares, su trabajo literario explora las orillas de la poesía, la narrativa y la crónica, donde aborda el desplazamiento, la memoria y la identidad como una ave migratoria que vuala a la vez hacia el norte y hacia el sur. En suforma de entender la poesía, combina elementos teatrales con la literatura, creando piezas que van más allá de los márgenes de la página escrita (metaforca y lieralmente) y se expresan también a través de la voz y el cuerpo.

Ha presentado su trabajo escénico-poético en diversos escenarios y festivales de España, México, Bélgica e Inglaterra.

Esta herogeneidad en las artes le lleva a ser cofundadora de la agrupación Las Hermanas del Desorden, con quienes publicó el poemario y disco de spokenword La Musa Suicida (2019) bajo la producción de Alberto Pérez (ganador del Grammy Latino).

En su narrativa, destaca el desplazamiento, el movimiento y una visión del mundo fresca, lúcida y sumamente contemporanea arraigada en el propio tránsito.

Además de su faceta como creadora y escritora, trabaja en el ámbito de la literatura como agente de prensa, crítica literaria y poniendo su voz a audiolibros. Es colaboradora habitual de las revistas literarias Zenda y Quimera, de la cual forma parte del consejo editorial.

Ale Oseguera | Fotografías de Victor Hondartzape

Desde 2019 presenta y coordina la sección de poesía del programa Todos Somos Sospechosos de Radio 3 (Radio Nacional de España – RNE).

Ale Oseguera ha aceptado ala invitación de Irredimibles para nuestra sección de autrores invitados, obsequiandonos con tres fragmentos de su novela «Dugongo» (Yegua de Troya, 2026) que, narrada de forma parecida a un diario de viajes, contiene algunos fragmentos especialmente poéticos.

Tres fragmentos de la novela

“Dugongo”

de Ale Oseguera

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VERDE I

Los paisajes naturales son un laberinto para el ojo citadino, educado en el gris cemento, el negro asfalto y el rojo ladrillo. Cuando afirmamos haber domesticado todos los matices de las selvas, los pliegues del océano y las escalas del hielo, es la soberbia quien habla.

En los bosques del Ártico, por ejemplo, la nieve cubre todo el terreno. Su brillo se funde con el del cielo, que también es un tapiz de blancura. La línea del horizonte desaparece. Incapaz de reconocer puntos de referencia en el blanco sobre el blanco, el paseante aficionado se extravía. Queda atrapado, vagando sin rumbo dentro de una esfera nívea.

Con el verde pasa algo similar. El verde se esconde en sí mismo, camuflado en su inherente dualidad. La palabra camuflaje proviene del italiano camuffare, que significa ocultar. Las plantas encierran en su interior el pulso del movimiento y la euforia de la luz y sus sombras. Por fuera, se visten de serenidad y silencio. Lo fascinante es que los opuestos no se niegan, se complementan.

La esencia del verde es un espejo que evitamos mirar porque nos enfrenta a nuestros propios vacíos, a lo mal que sabemos estar bien cuando en el corazón hay un remolino.


NOCTURNO DE LAS TIERRAS ALTAS

sol en desbandada
curvatura de las tierras altas
verde cumbre nido
de la humeante boca de la noche

awas, el camino ruega precaución

hay señal de vida en el abismo

amarillosas larvas gordas pulsando como incendios
ventanas gotas de ámbar correteando hacia el cielo
fuegos fatuos danzando en botellas de cristal

los merantis son arrancados de raíz por las jirafas de acero

awas, el parpadeo es una insinuación

rumbo a la fosca noche del desvelo
viaja en el vientre eléctrico de un insecto 
trémulo el sueño de mi piel sombra 

voz rota que arrastras del tiritar el frío
voz rota agazapada en el anhelo
¿dónde calentarás el agua para el té?

un hombre hambriento apaga el paso de las jirafas
en un manto de neblina se enraíza el corazón de las tierras altas

awas, la sombra ruega descanso

temerosa carne no se deja acariciar


SUEÑO I: ¿AHÍ ES DONDE VIVES?

En mis sueños, vivo en la última planta de un hotel acristalado. Mi familia me visita porque insisto en compartirles el paisaje: una bahía turquesa de arena dorada y montañas que brotan del agua; pero ellos sólo quieren ver la tele. La playa se vacía de golpe, una nube ceniza se refleja en el agua, un perro negro le ladra. Sopeso la posibilidad de lanzarme desde la ventana, rescatar al perro, pero la nube estalla en mil espejos. Mi padre, de pronto a mi lado, murmura que la noche es pasajera. ¿Cómo va a estar todo bien si se está desmoronando y ya no podrás reconstruirlo? Entonces, me sube al barco. Flotamos sobre un mar dormido, tan limpio que distingo el temblor de la luna en la blancuzca piel de las medusas, el resplandor de los mosaicos de unos edificios de Gaudí que han quedado sumergidos. ¡Mira, mira!, exclama mi hermano, apoyado en la proa, ¿ahí es donde vives? ¡Aguas!, le advierto, no te vayas a caer. Mi madre, desde la cabina, me anima: ¡Aviéntate! Sopeso la posibilidad de lanzarme, pero me aterra la venenosa luz de las medusas. El perro se pasea, pero no sabe dónde está.

Dugongo

Ale Oseguera

Yegua de Troya

2026

280 páginas

ISBN: 9788417417925