Por Lluisa Lladó

En «Hombres a los que les faltan dedos» (RIL Editores 2026) , Carmen Hurtado Pérez construye un artefacto literario que se sitúa deliberadamente en la frontera entre el ensayo poético, la investigación interdisciplinar y la escritura experimental. El libro (rico en datos, atravesado por un prólogo de la propia autora y sostenido por una voz que rehúye la puntuación convencional), se despliega como una partitura verbal: rítmica, sin comas, con la cadencia de un piano que rehace el lenguaje como si lo golpeara con precisión científica y sensibilidad artística a la vez.

La mano es aquí protagonista absoluta. No como motivo, sino como territorio. Carmen Hurtado la explora desde la antropología, la biología, la historia y lo social, hasta convertirla en un símbolo totalizante: herramienta de conocimiento, extensión del pensamiento, archivo de la evolución humana. En su propuesta, la mano no solo hace el mundo; lo interpreta, lo hiere, lo domestica. Es caricia o castigo, paz o guerra, gesto inaugural del origen humano y también su frontera más primitiva. 

La autora, de formación artística y mirada técnica, dota al texto de una densidad casi enciclopédica, pero evita el academicismo frío mediante una escritura que vibra, que se desordena a propósito para imitar la idea digital en movimiento. El resultado es una poética del conocimiento donde ciencia y poesía no se alternan, sino que se contaminan mutuamente.

El libro también se abre como un espacio de combate. En sus capas discursivas emerge una dimensión ética y política donde la figura femenina se erige como estandarte de sororidad, derechos, modernidad y resistencia simbólica. La mano, en este contexto, deja de ser solo objeto de estudio para convertirse en emblema de agencia: aquello que sostiene, crea, protesta y transforma.

Hombres a los que les faltan dedos
Carmen Hurtado


RIL Ediciones,


2026

ISBN: 978-84-10248-95-3

Pçaginas: 80

Uno de los rasgos más significativos de la obra es su diálogo con referentes literarios y artísticos que atraviesan la escritura como una red subterránea. A ello se suma un dispositivo visual que amplía el campo del texto: collages, imágenes artísticas y un mapa de rutas de manos rupestres que funciona como archivo y detonante poético. 

En este sentido, la obra no solo escribe sobre la mano: la documenta, la imagina, la arquea. Desde las pinturas rupestres hasta la contemporaneidad, la mano aparece como una constante antropológica, un bastión simbólico que atraviesa religiones, culturas y sistemas de pensamiento. Su presencia es persistente, casi sagrada, como si en ella se conservara una memoria universal del gesto humano.

«Hombres a los que les faltan dedos» puede leerse, en última instancia, como una revelación: un libro que no se limita a describir su objeto, sino que lo reconfigura desde múltiples perspectivas simultáneas. Su autora, rigurosa en el conocimiento y agradecida con su entorno intelectual y creativo, entrega una obra que tensiona los límites entre disciplinas y lenguajes, proponiendo una escritura donde pensar y sentir son el mismo movimiento de la mano sobre el todo.


Lluïsa Lladó (Palma de Mallorca,1971). Es diseñadora, especializada en revestimiento cerámico. Fue finalista en el concurso de microrrelatos de Acen (Castellón, 2013), en Fantàstics (Castellón, 2014); en el V Premio Internacional de Poesía (Segovia, 2014); en la convocatoria <<La cruda brevedad. Literatura en tiempos de colapso>> (Oxford, 2020), entre otros, y ganadora del III Premio de Poesía del I certamen de Benafer (Castellón, 2022).
Ha participado en diversos talleres y antologías y ha publicado: Azul-lejos (Parnass, 2013); ΕΙ bosque turquesa (Torremozas, 2014); La marquesa de seda (Unaria, 2015); El arca de Wislawa (Torremozas, 2017); La complejidad de Electra (Torremozas, 2020) y Etiqueta Roja (Loto Azul-Olelibros, 2023), El tiralíneas de plomo (Buenos Aires Poetry, 2025).

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