Carmen Hurtado Pérez (Cáceres) es artista visual y poeta. Ha publicado Cal Viva, un diario de sueños (Luces de Gálibo, 2020) y con HU editions quince libros de artista en edición limitada como ZenobiaNomother o La montaña mágica. Su poesía ha sido reconocida con el II Premio de Poesía Errentería-Lekuona Fabrika 2025 y el de Poesía Científica del CSIC 2023. Como artista mezcla pintura, dibujo, fotografía y bordado intervenido con la palabra-trazo. Recurre al ensamblaje y al collage para desplegar nuevas lecturas y sentidos como hace la poesía.

Ha aparecido en las antología «Caer al cielo» (Stonberg, 2026).

Ril Editores acaba de publicar su poemario «Hombres a los que les faltan dedos» donde una mano cuida, escribe, acaricia. Un dedo se desliza, teclea, desecha. Entre ambos gestos nace este poemario: una ópera coral aue intenta tocar al otro sin destruirlo. Las manos mutiladas de la cueva de Maltravieso dialogan con la mano digitalis de un presente atravesado por conflictos armados. Esa mano incompleta recorre arte, historia y cuerpo para narrar la fractura de la humanidad. El libro se lee como una escultura viva, girando en torno a vactos y falanges ausentes. Todo comienza en la gran familia humana, donde aún persiste la esperanza de rehacer la marca simbólica del oriaen.


Hombres a los que les faltan dedos
Carmen Hurtado
RIL Ediciones,
2026

ISBN: 978-84-10248-95-3


Carmen ha obsequiado a los lectores de Irredimibles con un adelanto de dos poemas de los «Hombres a los que les faltan dedos» (RIL, 2026) :

PRELUDIO 



Una serpiente tienta a la manzana

muerde el árbol



se escribe el purgatorio
DANZA I

LA CUEVA DE LOS SUEÑOS OLVIDADOS


Fue la misma mano



Lámparas de grasa tuétano

bajo el techo carámbanos agujas góticas

luciérnagas de sombras chinescas

mientras muelo pigmentos

mis dedos manchados con ocre óxido de hierro hematita arcilla carbón



¿cuál fue el primer trazo?

una línea

un punto

la mano dorso de un animal humano



una manada de caballos leones gacelas ciervos panteras

dibujadas en la grieta exacta

cabalgan en las rocas durante más de treinta mil años

el minotauro abraza

un pubis



hay un felino con sus ojos estelares

mirándome

a lo lejos en el suelo de témpano

cráneos huesos de ibis

grabadas las huellas de una niña al lado de un lobo

rayas paralelas

quedó el zarpazo



vuela una mariposa



en medio un altar con cabeza de bisonte

el olor a resina

y muerte



recubren las paredes la humedad

suave veladura caliza de polvo diamante

interrumpen el silencio

mis pisadas

iluminada mi mano

pinta



es el primer gesto