Esther Gómez Rodríguez nace en Moguer en 1992, Huelva y es maestra de Educación Infantil. Es una enamorada de la educación y de la literatura, como demuestra el desarrollo de multitud de talleres de creación literaria en colegios, institutos y universidades, así como su último trabajo de investigación sobre la incorporación de la poesía y de la literatura en general en la escuela.

Ha participado en diversas antologías poéticas, como la Antología Alienígenas (El Cangrejo Pistolero Ediciones, 2015) o No se van a ordenar solas las cosas (Editorial Niebla, 2022) y ha recibido diferentes premios, entre ellos el I Concurso de Micro Cuentos, el I Concurso de Sonetos de la Universidad de Huelva, ambos en 2015 o el Tercer premio en el IV Certamen de Poesía Social “Mujer, voz y lucha”, a nivel nacional (España), en 2020. Aparece en el mapa de escritoras andaluzas creado en 2021 por la asociación El legado de las mujeres.

La edición de su primer poemario, Blanco roto, se agotó casi al completo en su primera presentación y ha tenido que reeditarse hasta en 4 ocasiones. En 2020 publicó su segundo poemario, Morder el tiempo, con Ediciones en Huida, así como ¿Dónde está MAC?, un álbum ilustrado infantil en colaboración con la ilustradora Susana Rico en Carambuco Ediciones. En 2022 aunó sus dos pasiones con el poemario Maestra Nómada, de Ediciones en Huida y en 2023 ha publicado un compendio de aforismos bajo el título Piedra papel tijera, con la editorial Loto Azul.

Se define como maestra, juntaletras, apasionada y con valores irrompibles; además de una persona en continuo aprendizaje.

Antes de morir la ola también muestra su punto más alto.

De puntillas solo para divisar el horizonte. Para dejar huella, pisar fuerte.

El árbol que se muestra torcido sabe de su fortaleza porque sigue en pie.

El migajón que vive dentro de la corteza no está a salvo del hambre.

En el amor y en la vida: disfruta como un niño, siente como un adolescente, entrégate como un joven, lucha como un adulto y valora como un anciano.

Jamás temí al tiempo hasta que me miró desde otros ojos.

Justo en el núcleo del silencio se engendra el explosivo capaz de detonar todas las armas.

Los árboles ancianos en el otoño, valoran más el peso de sus hojas.

Más miedo me dan las causas sin rebeldes que los rebeldes sin causas.

Las manos ajenas a la tierra no sabrán apreciar la textura del cielo.

Me sabe a poco la eterna juventud de un instante.

Olvídate de lo eterno, la muerte es el mayor aval de que no existe. Solo entonces podrás valorar lo fugaz.

Para llegar al alma del vagabundo hay que rasgar menos costuras que para entrar en el alma del trajeado.

Podrán destruir la educación, pero nunca la curiosidad de un niño.

Siempre hay una razón para luchar. A veces está bajo nuestros pies y necesita de un primer paso para ser vista.

Todos los lugares que en algún momento nos habitan, echan raíces en nuestro recuerdo.

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