Aunque vivo por tierras gaditanas desde hace muchos años soy ceutí de nacimiento. Y, como «caballa», me siento dolido por todo lo que acontece en mi tierra natal.
Ceuta, por desgracia, está de moda por el asunto migratorio imposibilitando la convivencia cotidiana de los habitantes de aquel rincón español anclado en el Mediterráneo.
Mi granito de arena ante tanto dolor no es más que un pasodoble de comparsa, con la música de La oveja negra de Antonio Martínez Ares, en el que escribo una historia que merece ser leída por su doble sentido y, sobre todo, escuchada de principio a fin.
La pieza ha sido interpretada por un gaditano y gran aficionado al Carnaval de Cádiz, Pepe «Pulchinela», quien, sin apenas ensayo y con su guitarra, se atrevió a improvisar esta pieza difícil. Y lo consiguió con creces.
El video está subtitulado para que se pueda apreciar y seguir la letra en toda su intensidad.
Por supuesto que amo a otra, yo no lo niego
alguien que me vuelve loco, consiguió poquito a poco
removerme el corazón.
Cuando pronuncio su nombre, se para el tiempo
y por más que me dijera que tenía su pareja
a mí no me convenció.
La veo de vez en cuando y eso me excita
es un visto y no te he visto como una estrella fugaz
si me la encuentro de frente: ¡El paraíso!
no se va de mi cabeza durante siglos
esperando que de nuevo yo me la vuelva a topar.
Así paso los días y ella siempre de fondo
me acompaña en mi vida aquí llevo su rostro
no me hago ilusiones, no soy un chaval
a veces desespero y yo no aguanto más
recordando su fragancia y su sonrisa
se me pasa en un plis plas.
Ya he perdío yo la cuenta de tantos versos y poemas,
mil historias y relatos, incluso varios sonetos
para mi amada
su pasividad me duele pero escribo por si prende
el fuego que llevo dentro ¡ay en su alma!,
¡ay en su alma!
Y lo curioso que estoy «casao», por muy poco tiempo,
no hay adulterio si el sentimiento
le sobrevive al deseo impuro y carnal
hasta tener libertad
ahora fue abandonada por su pareja
y aunque me da que a mi no me quiera
no voy a dejarte sola
si sabes que eres mi diosa
¡CEUTA tú nunca (siempre) serás!
la perla negra,
la perla negra,
la perla negra.