Por Silvia López Ripoll
Tengo en mis manos París Berlín Roma, un poemario de Pedro Alcarria, publicado por Ediciones Vitruvio.
Al que estaba a mi lado, leo en la dedicatoria. ¿Es alguien que ya no está? ¿Alguien que estuvo mientras el poeta creaba? ¿Qué o quién nos viene a dar inspiración? Pues eso es lo que se preguntan las páginas de este libro cuyo autor nos conduce por tres ciudades antiguas y modernas donde la imaginación abre sus espacios.
A la dedicatoria le siguen tres citas. Las citas son claves que sitúan al lector nada más abrir un libro. Alcarria convoca a Giacomo Puccini, a Charles Baudelaire y a Gottfried Benn, tres creadores que desde distintas disciplinas trazan la evolución de la modernidad como arte nacido de aquello que se quiebra. Y es precisamente la vulnerabilidad el otro eje que sostiene estos poemas a través de la metáfora del viaje; eso sí, una vulnerabilidad valiente:
Si alguna vez apesto a cobardía
tras años sin arder en puertos francos,
será porque he perdido las palabras
hundidas hasta el fondo de este cráneo.
Así arranca el viaje por este poemario que no se detiene:
Quiero ver la destrucción y meditarla…

Sobre Pedro Alcarria, autor de París Berlín Roma
Pedro Alcarria (1975, Barcelona) es poeta, traductor, gestor cultural. Ha publicado los poemarios El dios de las cosas tal y como deberían ser (2013) y Camada (2021). Recientemente, París Berlín Roma (2025). Es autor de la primera traducción al español de Las ciudades tentaculares (2022) de Émile Verhaeren, y de una nueva versión de Las flores del Mal (2023), de Charles Baudelaire. Editorial Vitruvio.
El libro contiene tumbas, escombros, honras fúnebres, lamentos de dioses, esqueletos. Aparecen también escenas más crudas, como una cloaca a cielo abierto, el despojo que cayó de un nido contrahecho o los huesos de un perro inocente bajo la pila de ladrillos que se derrumbaron.
Versos que, lejos de recrearse en el derrumbe, buscan una forma de sostenerlo, de darle un ritmo, un contorno, una respiración en ocasiones marcada por epítetos en claro guiño a esa tradición lírica que entendía la fragilidad como punto clave en el proceso de creación:
Formas y más formas, conectadas por el azar,
muestran leal furor tras sorprenderse,
desfiguradas al final de una larga tarde.
Mientras avanzo en la lectura, descubro que París Berlín Roma es un desplazamiento interior donde tres ciudades funcionan como espejos. En ellas se proyectan pérdidas, deseos, heridas que el poeta convierte en materia verbal y reconstrucción creativa:
Sueño en un lenguaje vivo.
La cara que se ve y la que no
son su símbolo disuelto en la gran ola.
Esa conciencia de tradición, de herida y de continuidad convierten este libro en formas donde la inspiración surge de levantar algo entre los restos, allí
donde sea que se oiga el lamento de los dioses
¿Puede un poema contener la sombra sin quedar atrapado en ella? Alcarria nos dice que sí, que tampoco nuestro siglo es un refugio luminoso, sino un territorio donde lo bello se abre paso sólo en aquello que es honesto:
En definitiva, que sólo uso mis labios
para decir la verdad,
y son mis ojos los que construyen
cada detalle.
El poeta busca la belleza en su verdad. Una verdad que es suya y es de todos, porque en este siglo donde la inteligencia artificial puede generar cientos de poemas sin alma, un viaje hacia las grietas puede ser y es un lugar de creación.
Baudelaire ya afirmaba en Curiosités esthétiques, sus ensayos críticos sobre literatura y estética publicados póstumamente en 1868 que “lo que no es ligeramente deforme, presenta un aspecto inservible”. El autor de Paris Berlín Roma nos lo recuerda y añade que
Debemos desconfiar de la belleza que brilla entre las llamas de la boca.
Si la belleza, o la verdad, no es brillo y tampoco oscuridad, ¿qué es? Este libro nos hace partícipes de esta gran pregunta.

Silvia López Ripoll (Barcelona, 1969) es filóloga, poeta y profesora de español en Estudios Hispánicos de la Universidad de Barcelona. Miembro fundador de Poesia a cop d’ull, un proyecto activo desde 2024 en colaboración con el Centre Cívic Pati Llimona de Barcelona, donde fotografía y poesía dialogan a través de exposiciones y recitales que recorren distintos territorios y exploran nuevos formatos.
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