Con este poema, Mamen Fernanade obtuvo el segundo premio del II Certamen de poesía Lekuona Fabrika de Errentería.

El poema aparece en la antología «Hitzmina: Afán por decir» (Noski, 2025), en el que aparecen todos los poemas galardonados en dicho ceramen junto a creaciones líricas de los alumnos del taller de poesía que dirige Sihara Nuno.

En el museo

La muchacha de piedra ruega silencio
no entiende que nosotros
los fantasmas
no podemos hacer ruido.
Nos miramos tú y yo
y sonreímos
las estatuas jóvenes
no saben nada de la vida
ni de la muerte
ni del amor.
En la sala contigua
las letras vuelan
yo, con mi aliento
de espectro enamorado
las uno formando ese nombre tuyo
repleto de reflejos azules y violetas.
Más allá, el agua suena
son las fuentes de manos que se tocan
recuerdo el tacto de tu piel mojada
y una ola de dulzura y de tristeza
me ahoga.
Me miras desde el otro lado de la sala
y sé que tú me entiendes sin palabras.
Las caras de las muchachas de madera
con ojitos cerrados
se diluyen en una bruma espesa
son como las vestales, te adoran como yo.
Intento hablar
pero las palabras están volando
en la sala contigua,
desordenas.


Atalanta

He querido ser un pájaro, un árbol, el viento, la lluvia, el rayo, el mar, el azul. Cuando escribo soy todo eso porque escribir es soñar despierto y te permite vivir mil vidas. Coordino el Club de Relato en Irredimibles.