Dolors Fernández (Barcelona, 1968), licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona. Autora de poesía, narrativa (novela, relatos y microrrelatos) y crítica literaria, figura en numerosas antologías.

Fue una de las diez finalistas del premio Planeta en 2024 y en 2026 ha sido finalista del Premio Black Mountain con la novela inédita, Alma. En poesía, fue accésit del Premio Vitruvio en 2024.

Entre sus publicaciones se cuentan los poemarios:

  • La memoria de la piel (accésit del Premio Vitruvio de Poesía 2024), Ediciones Vitruvio.       Madrid, 2025.
  • Mi corazón mordido por tus labios, La Marca Negra. Murcia, 2017.

Y las novelas:

  • Lluvia de cristal (una de las diez novelas finalistas del Premio Planeta en 2024), Ediciones Vitruvio. Madrid, 2026.
  • Halogramas, Amazon, 2021.
  • Huye, Alisa, Amazon, 2021.
  • El club del tigre blanco, Gaspar &Rimbau. Valencia 2020

Ha colaborado con reseñas, artículos y crítica literaria en diferentes publicaciones, entre ellas: El Ciervo, Clarín, Pliego Suelto, Nube Cónica (Chile), The Riveraine Muse (India), Vallejo & Co. (Perú),Nagari (Miami), Estación Poesía, Poémame, etc.


Lluvia de Cristal
Dolors Fernández

Editorial:Vitruvio
ISBN:9791399147735
Número de páginas: 276
Encuadernación:Tapa blanda
Año de edición:2026

Alto:21.0 cm
Ancho:15.0 cm


Aunque Dolors Fernández se encuentra en la promoción de su última novela «Lluvia de cristal» ha tenido la prestanza de ceder a Irredimibles dos poemas inédidos:

Ser escroto



Decir escroto es invocar la disfonía
y el tabú,
es pronunciar tres sílabas
partidas por la mitad,
es declinar un solo género,
el reposo del guerrero,
siempre un paso por detrás
ante las puertas del deseo.
Ser escroto es esperar un paraíso
sin ríos de leche y miel,
y en la espera
tensar la flauta del deseo.
Ser escroto es la coda
de una música triunfal,
pura vulneración,
laxitud de excrecencia
que en lenguaje de arrabal
es ser carne de cañón.
Ser escroto es ser valiente
y repiquetear
contra los glúteos
y los muslos del placer,
la lascivia por testigo
en los amantes inconclusos.

Ser escroto es mirar sin ver
en la imprecisión de la necesidad,
una cáscara de nuez
bifurcada en su fruto,
fungible en apariencia,
macerada por el árbol de la vida.
−Antes sementera que tronco,
antes sombra que follaje.−
Escroto es textura de arcilla tierna
en el origen del mundo,
veladura de entrepierna,
las tres sílabas de un nombre
con la ansiedad del ser.

Un claustro maúlla


Arcos catenarios en un techo abovedado.
Un gato negro cruza
y deja en cada hueco
una sombra de relámpago.
En algún lugar alguien estira un hilo.
Los arcos, unidos frágilmente
por los eslabones del silencio,
se estremecen
y adelgazan su perfil
en una suerte de úes invertidas.
El rumor de la nada
se desvanece,
es un paréntesis comprimido
de arcos enclaustrados
que se emborronan.
El hilo los estrangula.
Tensionados,
ceden
y en ese momentos recuperan su sonrisa
de u parabólica.
El gato negro, amo y señor de la madeja
que contiene todos los hilos,
se contonea indiferente
y desplaza el relámpago
al otro lado.
El silencio es paréntesis del desastre.
El gato negro maúlla,
me mira,
el claustro
se expande.
Con mis uñas estriadas
hurtadas al gato,
lo amo.
Al gato.
El claustro maúlla.