Verónica Aranda (Madrid, 1982). Es Doctora en Estudios artísticos, literarios y de la cultura por la Universidad Autónoma de Madrid (especialista en copla y fado) y docente. Ha recibido los premios internacionales de poesía: Antonio Carvajal, Antonio Oliver Belmás, Miguel Hernández, Ciudad de Salamanca, Luis Feria, Leonor, Ciudad de Pamplona y el accésit del Adonáis. Entre la docena de poemarios que ha publicado, destacan: Tatuaje (Hiperión, 2005), Épica de raíles (Devenir, 2016), Dibujar una isla (Reino de Cordelia, 2017) y Cobalto oscuro (Cénlit, 2020). La antología La rosa contra el lino (Polibea, 2023) reúne una amplia selección de su obra.

La rosa contra el lino
Verónica Aranda
Ed. Polibea
ISBN: 9788412809701
Año de edición: 2023
Páginas: 204
Verónica Aranda también es traductora de poesía portuguesa y brasileña contemporánea , autores como António Ramos Rosa, Maria do Rosário Pedreira, o Salgado Maranhão han visto sus poemas en castellano gracias a la labor de nuestra poeta invitada. Además, cultiva el ensayo y colabora como crítica literaria en revistas especializadas. Dirige la colección “Toda la noche se oyeron. Poesía Latinoamericana de ahora” en la editorial Polibea.
Verónica Aranda ha tenido la generosidad de regalar a los lectores de Irredimibles seis de sus poemas. Algo por lo que estamos sumamente agradecidos.
Seis poemas de Verónica Aranda
MAPAS
Consultaba los mapas
con un bosque lluvioso en la retina
y dejaba su huella
en las contraventanas.
Si fallaban las brújulas,
si en un ardor de cal le cegaba la luz,
ella asumía el riesgo de quedarse atrapada
en una ciudad ajena.
XX
Traspasar el umbral
cuando la piel se eriza
y alguien pela toronjas
en la alcoba de enfrente.
Selva: inexactitud o el tiempo exacto
en que un vencejo cruza
la cortina de agua.
El ritual vespertino
era seguir la dirección de un viento
que amplía la palabra.
Tatuaje
Pienso qué minotauro
me tatuaré en la espalda,
qué dibujo incompleto
o geometría sagrada de la almendra,
la nada está en la almendra,
ya lo dijo Paul Celan.
Llega un humo lejano,
como si alguien
quemara cartas de navegación
o pronunciara
la palabra Alepo.
Lanzo
sedal de pesca
a los estanques.
Identidad
¿Cuál es tu identidad,
voz de resina blanca?
Ya no te reconozco entre el tumulto.
No sé en qué travesaño se posa tu temblor.
En cada encrucijada hay sangre seca
adherida a la brecha de la pequeña acróbata.
Si mido el desapego tiene luz
de telar polvoriento.
Me asombro ante el camino
que marcan las banderas tibetanas
y piso, con alivio,
una remota plantación de té.
Samovar
La distancia o el tiempo
de posar en la mesa un samovar
de té rojo, metálico.
Queda allí varios días
como la bailarina ensimismada
que huye de las primeras amapolas
y escribe, de puntillas, su verdad
en la cara interna de los muslos.
Arcilla fresca
Posas entre los gatos
y hundes los dedos
en la arcilla fresca.
Habitas la materia, espontánea,
y asciendes,
ceremoniosamente, escalinatas.
Antes de sumergir
la vasija en el blanco, el alfarero
busca la trascendencia.