La literatura está de enhorabuena: Galaxia Gutemberg ha reeditado Labia – publicada hace 25 años por Anagrama-   revisada y pulida en profundidad por su autor, Eloy Tizón. Si aquella -pueden creerme- era muy buena, ésta es aún mucho mejor. Escrita en tiempo presente, con una voz narradora fascinante y poética (a la que no faltan destellos de humor) que nos deslumbra y sorprende a cada paso haciendo de su lectura un disfrute, Tizón  lo deja claro: Escribir es una modalidad de rezo.

 Labia es un auténtico collage ( los libros y las historias son colmenas misteriosas caparazones sonámbulos): una historia sobre la dificultad de crecer y la vocación artística compuesta por muchas historias que se entrelazan y salen unas de otras  y que el lector contempla deslumbrado como si estuviera ante una de esas caja de Cornell donde existen pequeños mundos encapsulados en el tiempo  (un niño seducido por los encantos de una papelería de barrio, su maestro de pintura  con el ama de llaves y su perro, las vicisitudes de un escultor en Paris, la historia fantástica de Carlomagno, Oskar, el hombrecillo diminuto… ). Parece que el autor estuviera escribiendo Labia al mismo tiempo que el lector la lee. Todo se hace aquí posible: lo maravilloso ha invadido lo cotidiano.

Existe en la novela una lógica de la disgregación que no menoscaba su ritmo a lo que ayuda una estructura que le da fuerza y solidez  (divida en cuatro partes: Artes gráficas, Naturaleza muerta, Ejercicios de línea y Luz natural)  con un poderoso hilo conductor:  el poder del arte para trascender nuestra  grisura y volverla luminosa: Al final solo nos queda un poco de voluntad para resistir las tormentas y contemplar sin nostalgia sin demasiada fe pero enteros, todavía en pie, las señales estrelladas del futuro, en una tarde de viento.

Acabo como empecé: con el regreso de Labia la literatura está de enhorabuena.

Eloy Tizón (Madrid, 1964) es autor de cuatro libros de cuentos: Plegaria para pirómanos (2023), Técnicas de iluminación (2013), Parpadeos (2006) y Velocidad de los jardines (1992, 2017); de tres novelas: La voz cantante (2004), Labia (2001) y Seda salvaje (1995); y del ensayo Herido leve. Treinta años de memoria lectora (2019). Ha sido incluido entre los mejores narradores europeos en la antología Best European Fiction 2013, prologada por John Banville. Sus obras forman parte de numerosas antologías y han sido traducidas al inglés, francés, italiano, alemán, esloveno, finés y árabe. Una selección de sus cuentos ha sido editada en Argentina bajo el título La soledad, los viajes, el deseo. Colaborador asiduo en medios de comunicación desde joven, durante cuatro años escribió la columna Vértigos en El Cultural. Ha impartido talleres de narrativa en la Universidad de Almería (UAL) y en distintos centros de enseñanza como Fuentetaja, Casa Encendida y Círculo de Bellas Artes.

© Isabel Wagemann

Nota: ¿Sabías qué Labia, en su edición anterior, fue el primer libro que reseñamos en Irredimibles? Puedes leer aquí aquella reseña.


Emma Prieto

Ha publicado los libros de cuentos Extravíos (2017), Escamas en la piel (2018), Mecánica Terrestre (2022) y Días de cactus y luces (2024) además de los poemarios Radiografía de ausencias (2020), Respirar Escarcha (2023) Aparece citada en el libro de Eloy Tizón Herido leve en el capítulo que el escritor dedica a la metamorfosis del cuento.

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