No vamos a proporcionar ningún dato boiográfico de Raúl Sanz porque él prefiere que su obra hable por él.

Una obra que es posible enconrar en su web; https://raulsanz.es/


Nada más triste que un Quijote cuerdo

obligado a un mundo en el que sabe

que no está su fantasía,

caído en la estupidez del caballero andante

para no ser ni siquiera andante,

héroe demediado e imposible

entre funcionarios y campesinos,

atleta silencioso de piernas cortas

ahogado en la verborrea ensordecedora

del despiojamiento colectivo.


La voz de las bestias

¿Por qué estamos tirando de este peso?

Nuestras pezuñas se hunden en la tierra,

arden nuestros músculos y cada metro

es el calvario de un cristo encadenado

y sin embargo tiramos, tiramos, tiramos.

¿Qué es esta descarga imprevista

que nos estalla en mitad de los huesos?

Nos lacera la piel, nos mortifica,

nos hunde el rostro contra el camino

y sin embargo seguimos, seguimos, seguimos.

¿Qué es este velo áspero que nos ciega

y nos muestra como el único sendero

nuestra sombra espantada entre las piedras?

La vemos temblar de frío y pánico,

y sin embargo miramos, miramos, miramos.


Si el camino hacia el cielo

fuese una senda de espinas y horrores,

¿quién querría detenerse?

No, es un camino de placeres y tentaciones,

¿quién no desea quedarse varado

en esta nada mientras se agota

su tiempo hacia lo incierto?


Cuando leas que

no hay ningún poema como mirar las estrellas

¿serás capaz de levantar los ojos

y mirarlas de verdad, quitar de en medio el papel

y dejar de proclamar lo que dictan las letras?

¿Crees en lo que crees que crees

o eres otro más, uno cualquiera,

incluso para ti mismo?

Nadie que haya mirado las estrellas

ha vuelto aquí para contarlo.


Como buen poeta de retaguardia,

me toca cerrar la puerta al salir.

Antes gastaré mis días en solitario

por las estancias vacías, cuidando

de que nadie quede olvidado

por el progreso infinito.

Yo los llamo con mis ridículos versos

y espero a que el eco del silencio

vuelva a mí puro y cristalino.

Ya no hay nadie en esta sala,

me digo entonces.

Así pasearé de una a otra

hasta que el palacio de los sueños

no sea más que un hilo de humo

que se pierde en la noche.