Sandra Bruno (Toulon, Francia) es poeta, traductora y economista. Licenciada en Administración de Empresas por el Instituto Superior de Gestión (ISG) de París, completó su formación en la Universidad de Granada, y obtuvo varios másteres en gestión de empresas y de personas.
Ha publicado los siguientes poemarios poemarios: La piel incierta (Círculo Rojo, 2021), Humanosis (Olé Libros, 2022) y El viento en las raíces (Dalya, 2026; Accésit IV Premio Internacional de Poesía Dolors Alberola).
Ha sido galardonada con el Primer Premio en el XIII Certamen Nacional de Poesía de Perales de Tajuña (2022) por el poema La maleta, y ha resultado Finalista en la IV edición del Premio Internacional de Poesía de Fuente Vaqueros (2024). Ha colaborado en diversas revistas literarias y culturales, y ha participado en varios Festivales internacionales de Poesía (el II Festival Panhispánico de Poesía 2022, el II Festival de Poesía Internacional im(Prescindibles) 2023, el XI Encuentro Internacional de Poesía 2024 en Úbeda, y la II edición de “Mujeres de palabra” en 2025, en colaboración con la Concejalía de Igualdad de Úbeda). En 2023, impartió el Taller internacional de Poesía “La Revolución Poética francesa”. Como traductora, se encargó de la traducción al francés del poemario Rondar el silencio/Poursuivre le silence de Consuelo Arriagada (Buenos Aires Poetry, 2023). Parte de su poesía ha sido traducida al italiano y al ruso y, en diciembre de 2025, su libro Humanosis fue traducido al sueco y publicado en Suecia por la editorial Telegrafstationen, siendo Humanosis el primer título de su colección “Lyric” de poesía.
ALGO QUE ME ACOMPAÑA
Hay algo que me acompaña
aún en la distancia indefinible
de tu ausencia,
algo incierto pero exacto
en su dulzura,
algo que el corazón no sigue
con sus latidos efervescentes
de animal herido,
tan real que ya no duelen
esas flores que sangran
tu presencia en la lejanía.
Porque ese algo que me acompaña,
aún en esa distancia indefinible,
se mide con los dedos
de mi poesía.
De “El viento en las raíces” (Dalya, 2026, Accésit Premio Dolors Alberola)
DILUVIO
El poeta no habla el idioma
del apocalipsis,
sólo empuña el metal helado
de sus entrañas:
las retuerce, las esparce
hasta gritar su éxtasis
en una lluvia de heridas frías.
¿Acaso no ansías
sentir derretirse tus venas
en la savia quemante de la ilusión?
Los toques suaves no convencen,
tampoco las respuestas correctas.
El vaso nunca se colma
si el deseo picotea sus bordes
y libera el líquido amniótico
como la esperanza
que tiene alma y nombre
de lucha secreta
como la sangre nueva
que me nace ahora
y que se convierte en raíces
de mi salvación terrestre.
TORTUGAS
El mar está cansado
de escupir desprecio en su orilla,
y las tortugas marinas cargan su paciencia
en la arena roja de los recuerdos.
Ellas ya no odian sus desdenes
que les trajo, lejos, por la duna más remota.
Sólo llevan en sus ojos sin llanto
lo que el mar calló en una vida entera.
EXPLORACIÓN
Decidir romper el cristal del miedo
y traspasar la sombra
que oscurece los sueños.
El sol naciente quema, sin avisar, las puntas
de aquellas reglas que medían
la distancia entre tus andares
y tus carreras descalzas.
A solas con tus dedos amputados,
descubres que lo esencial gira
alrededor de tu palma, allí donde
laten las emociones.
Ya no señalas la estrella:
la tocas con el corazón abierto.
KRONOS Y KAIRÓS
Tengo en mi escritorio
un precioso calendario solar
de madera pintado a mano:
no entiende de horas,
y menos de verdad.
Algún veintitrés de noviembre
se quedó parado
en un dos y un tres perfectos
que, desde entonces,
van unidos en las matemáticas
más falaces de la conciencia.
Seguramente le falte
algún cálculo falso y coloreado
al recuento de las horas amadas.
¿Acaso reconoces la paradoja
en el axioma de lo no dicho?
La verdad más limpia
nos espera en la adicción
a nuestras sombras.
La mentira menos piadosa
nos aguarda en la afirmación
de nuestra indiferencia.

