“Y si uno hablara del invierno que mata a todos los pájaros”
(Agamenón, Esquilo)
Horror y belleza están indisolublemente unidos en la tragedia griega.
Todos los héroes y heroínas se enfrentan a un destino adverso, la mayoría de las veces hasta sus últimas consecuencias; todos poseen también instantes de auténtica belleza, destellos de luz que refulgen en la noche más oscura para salvarnos por un instante del abismo.
La vida se impone así frente a la muerte. Vida y belleza son efímeras – nos lo repiten los dioses una y otra vez-, pero también es cierto que nuestra fugaz mortalidad, es la que, sin embargo, más nos envidian los inmortales.
Hablar de la belleza de lo trágico es hablar de todos y cada uno de esos pájaros que matará el invierno y que, no por ello, dejan de sobrevolar, audaces, los lugares más recónditos a los que puede adentrarse el ser humano.”
Un mundo convulso poblado de imágenes, sensaciones, emociones contenidas, fugaces instantes de belleza.
Un canto a lo efímero, envuelto en la magia de las sinestesias constantes que nos transportan al Mediterráneo homérico una vez más, un espacio atemporal y onírico que acoge al lector en escena, otro miembro de la familia, observador privilegiado de lo íntimo, de la sutil esfera de lo privado.
Poesía en la muerte, en la caída, pero también en la determinación de alzarse ante la desgracia, de encontrar un hálito de esperanza que posibilite la continuidad del género humano, la fe mantenida en esa bondad y en esa belleza que aparece y desaparece impulsada al compás de cada elección, de cada contingencia, de cada viraje del viento, de todas y cada una de las vicisitudes que nos sobrevienen en la vida.
Tragedia, esperanza y condición humana. Existe una aceptación plena de los valiosos instantes de felicidad en medio del dolor. Dos caras indisolubles de la condición humana, la lucha constante por la vida, la inevitabilidad de la muerte.
Hombres y mujeres abocados al sufrimiento que tratan de sobrevivir en un mundo hostil. De Casandra deseamos que nos devuelva la máxima humanidad posible, esa que perdemos en la guerra. De Electra que nos reviva el deseo de amar y ser amados. De Orestes reclamamos su tenacidad por encontrar un resquicio a la duda, una salida honrosa, una defensa encendida del perdón y del olvido.

La belleza de lo trágico
Maru Bernal
Eolas ediciones.Año de edición: 2025
ISBN: 978-84-10057-89-0
Páginas: 164
Encuadernación: Rústica
Sonreímos junto a Andrómaca en su condescendiente esperanza, esa templanza que demuestra ante el desarraigo del exilio. Asistimos al discreto esplendor de Ismene, el rastro de lo inadvertido, la gravedad de su silencio.
En Sémele se desatan las emociones; la clandestinidad del misterio, lo furtivo, el misterio de la trascendencia sexual, ese instante liberador de las ménades en su frenesí báquico, la posibilidad de amar a cielo abierto.
Ellos y ellas lo sintieron por vez primera, nosotros lo revivimos a lo largo de la historia, del pasado al presente, con la esperanza puesta siempre en el futuro.
Un canto a los pájaros del invierno, a su capacidad para desplegar sus alas, a la confianza en el vuelo que los aguarda.
Semejante a un pájaro que de las manos huye
( Hipólito, Eurípides)

Maru Bernal (Barcelona, 1964) , licenciada en Filología Clásica por la Universidad de Salamanca ( 1982-1987) reside en Cabezón de la Sal, Cantabria . Docente de latín y griego en Educación Secundaria, forma parte del colectivo poético Genealogías. Ha publicado: “La belleza de lo trágico”. Colección De la Belleza, Eolas Ediciones,
2025, “Hendiendo el aire & Suturas del alma” Ed. Libros del Aire , 2022, “No todos volvimos de Troya” Ed. Reino de Cordelia 2022, “Rumores yámbicos” Ed. Reino de Cordelia 2024