La escritora Emma Prieto nos cuenta cada mes qué libros le han parecido sugerentes

La imagen de la portada, el ojo que mira al lector desde la pantalla de un móvil, nos introduce en esta formidable colección de seis relatos de una extensión similar, unas treinta páginas, en los que Adam Jhonson profundiza en la capacidad de la tecnología para enajenar tanto la voluntad individual como la colectiva.

  El autor se sumerge con valentía en realidades muy oscuras (un orgulloso carcelero de Alemania del Este, dos desertores de Corea del Norte luchan por adaptarse a la vida en la otra Corea, un hacker con impulsos pederastas, una pareja viaja con un bebé entre la devastación dejada por el huracán Katrina…) a las que, con maestría, un rigor basado en los detalles, una ambigüedad muy bien trazada y hasta en muchas ocasiones sentido del humor, logra dotar de una especie de ternura luminosa. 

A pesar del título de estas memorias, Personaje secundario, y a raíz de todo lo que su autor, Enrique Murillo, nos relata en ellas nos damos cuenta que la historia pertenece muchas veces más a los secundarios que a los que creíamos protagonistas. Y así Murillo, testigo privilegiado de la trastienda de la edición, cuenta de forma ágil y honesta fracasos, aciertos, negociaciones, despidos arbitrarios, ventas maquilladas, premios amañados… y resalta la importancia del dinero en un mundo en el que la literatura no siempre es lo primero.

Personaje secundario supone también el testimonio de un mundo casi desaparecido tanto por la irrupción e importancia de las redes sociales como sobre todo por el poder casi absoluto de los grandes grupos editoriales dirigidos por gestores.Pretendí- dice el autor en una entrevista- dos cosas: contar no solo las virtudes y bellezas de este oficio de editor, sino también hacer transparente todo lo que tiene de menos glorioso de lo que afirman muchos editores de los muy grandes y medianos.

Julia Viejo nos muestra de forma bellísima en este breve poemario -28 poemas- que los minerales pueden anidar en cualquier lugar, pero también golpearte y caerte encima, como hacen sus poemas de manera traviesa y juguetona que es la mejor manera para hablar de las cosas serias. Con una libertad asombrosa (Era absoluta/ la libertad/) de las regiones primeras) mezcla la poeta imaginación, fantasía y humor para alcanzar con sabiduría el corazón de las cosas. (Nos vimos obligados a parar/ a tratar de comprender la huella humana/y a lamernos/ las manos y los pies.)  No hay un tema que articule los poemas, sino es más bien una voz- que en ocasiones recuerda a la de Gloria Fuertes- la que los vertebra, emocionándonos.  

Es este un libro de dieciocho cuentos que podrían entenderse como capítulos de las memorias de su autor, Álvaro Pombo, sin seguir un orden cronológico.
Hay en estas memorias muchas referencias a los lugares que han marcado su vida: Londres, Santander (su ciudad, a la que dedica páginas muy bellas), Madrid y La Dehesilla, (una finca en Palencia donde pasó parte de si infancia).
Nos entrega Pombo pedazos de su existencia, que podrían parecer intrascendentes y que él consigue transformar en luminosos y lo hace con una escritura muy pombiana: sinuosa y lineal, culta y sencilla, diluida y concentrada, juguetona y seria. En cada una de las piezas combina con lucidez la mirada nostálgica hacia el pasado y la incertidumbre resignada del presente mostrándonos así múltiples mundos y múltiples literaturas -¿será casi lo mismo? -que nos conmueven.

En su nuevo poemario, El tiralíneas de plomo, LLuïsa Lladó   arriesga y dispara con valentía sin necesidad de plomo: a ella le bastan las palabras. Y sin duda nos atraviesa y da de lleno. Está estructurado en ocho apartados, – Husky, Bang, El futuro, La brújula, La casquería, La escuela- precedidos algunos de ellos por caligramas, juegos de palabras  u onomatopeyas e introducidos por versos de grandes poetas como Ida Vitale, César Vallejo, Wislawa Szymborska, Idea Vilariño o J. Luis Borges.
La poeta haciendo uso de la metáfora de la caza y el ser cazado –las detonaciones han ultrajado/la inexistencia de la música– explora las diferentes violencias y abusos de poder a las que somos sometidos, animales y humanos. Repleto de imágenes poderosas –has amanecido HUSKY/transformada/ en el reflejo salvaje/-, sobrecogedoras a veces –pero no somos tributos, /sino habitantes de zulos/abundancia de piezas de valía diversa-  y otras de gran lirismo –Las faringes no ladran /ni los gallos cacarean /ante el mazazo cruel/de los decibeles-.
Apuesta Lladó   por una poesía combativa y honesta, siguiendo la estela de Gabriel Celaya:  un arma cargada de futuro.

Emma Prieto

Ha publicado los libros de cuentos Extravíos (2017), Escamas en la piel (2018), Mecánica Terrestre (2022) y Días de cactus y luces (2024) además de los poemarios Radiografía de ausencias (2020), Respirar Escarcha (2023) Aparece citada en el libro de Eloy Tizón Herido leve en el capítulo que el escritor dedica a la metamorfosis del cuento.

Aquí puedes leer los artículos de Emma Prieto.